Fashiontinista
Notas

Todo lo que me gusta me da alivio pero no soluciones

Pinterest.

Fashiontinista Magazine · 13 de agosto de 2026

El otro día mientras caminaba llamé a mi papá para hablar un rato. Jorge, arquitecto, sesenta (y pico de) años se dedica hace más de 30 a la construcción de casas. Por ende, hace más de treinta años que tiene clientes.

Hablando un poco de todo, le comento que estoy agraviada porque un cliente mío (de marketing, no de otra cosa, lamentablemente) quiere un diseño realizado cien por ciento con inteligencia artificial y Jorge me dijo que estaba pasando lo mismo, incluso peor, con los planos de las casas y me menciona:

“¡Y ni hablar de Pinterest! La pornografía de la arquitectura”.

Cosa que me pareció absolutamente fantástica, tanto que estoy ahora acá sentada en horario laboral escribiendo esto. Un gran conflicto de la vida moderna, además de la IA -tema que no quiero hablar mucho porque me da fiaca y además me deprime de sobremanera- es que estamos obsesionados con la porn0grafía de lo estético, como bien dice Jorge.

Nos parece sumamente erótico los espacios decorados por otros, las vestimentas de otros y queremos copiar absolutamente a los otros. Pinterest, que tantas veces sirvió como ejemplo de diseño y emulsión de creatividades, es también la razón (el paciente cero) de la falta de la misma. Tiene una vuelta tremenda de ausencia, de gusto sobre todo. Nos direccionamos a favor de esta app (que tanto nos ha dado, no hay que mentir), pero qué difícil es ser creativo hoy en día sin ella.

Nuestro propio sentido estético, el de los humanos comunes y corrientes, está puesto ahí. No hace falta tener mucho criterio porque podemos ingresar a una aplicación que nos dice qué es lo estético. Nos emulsiona con ello y nos hace dependientes. Nos muestra lo que queremos ver y nos deja ahí enganchados por siempre. Un poco me remite (ahora que está en boca de todos) a esa concepción homérica de los lotófagos: este elemento externo que consumimos para olvidar nuestras carencias, espacios propios, corporalidades. Nos enganchamos por siempre y seguimos consumiendo.

Problemas serios, como verás, no encontrarás en este escrito. Simplemente una observación un poco básica -hay que decirlo- de un problema general. Vamos a pinterest para ver cómo podemos vivir, decorar, crear, vestir. Y es por eso, que volvemos a lo mismo que digo siempre: todo está neutralizado y dominado por los algoritmos. Toda nuestra existencia creativa depende de los algoritmos. Es escalofriante, y al mismo tiempo, moneda corriente.

Hoy el día el equivalente a ese proverbio chino del ruido del árbol cayendo en un bosque sin gente, es si hay posibilidad de crear sin una plataforma que nos diga lo que ya está hecho y podemos copiar.

Foto real de pinterest, cubierto de publicidades, dicho sea de paso

Un poco siento que no hay mucha solución a esto, básicamente porque quizás el problema sea que estamos buscando desesperadamente otra plataforma que nos diga qué mirar. Suplantar a Pinterest como quieren hacer algunos es complicado, no hay ninguna app por allá en el lejano oeste del internet que esté tan buena, ni siquiera Cosmos (Que está buena también, recomiendo). No hay nada que la suplante porque en general es tan de fácil acceso, tan del celu y que es muy difícil salir de eso. Digo, las revistas son un mercado cada vez más reducido y la gente no consume otra cosa que el celular.

Otro problema que veo de todo esto es algo muy importante en relación a la creatividad: cada vez tenemos menos oportunidades de descubrirnos sin que alguien nos los presente previamente, y por encima de eso, sin que nadie nos vea (y, ojo, sin mostrarlo). Acá también se encuentra un poco la raíz de por qué consumimos tanto pinterest, y es que ya está hecho, en el sentido de que ya está perfeccionado. No hay elementos a medio realizar. Todo el sentido aesthetic de pinterest nos hizo odiar básicamente lo caótico y antiestético del proceso creativo. Se vuelve innecesario, en otras palabras.

El internet, amigo del cálculo, se llenó desde hace un par de años de todos estos tips, mejoras, paso a paso, tutoriales, shortcuts; y tooooodo ese acceso que nos brinda la productividad propia de la maquinaria hace que uno no quiera boludear y desperdiciar tiempo en procesos incompletos, y por ende necesites que haya predicción de errores incluso en lo creativo y ni hablar de la imperiosa necesidad de producir trabajos y obras que parezcan realizadas por profesionales.

Eso. Ahí está: queremos que todo parezca producido por alguien profesional. El perfeccionismo es, entonces, otra de las falencias propias de la invasión tecnológica. Porque el acceso a las redes sociales y todas estas apps está produciendo una expectativa de capacitación constante que es inaguantable. La necesidad de la hiper-productividad hasta en los procesos creativos nos desmorona y no deja lugar para lo feo, el error y lo inesperado.

Mi humilde conclusión ante la sarta de cosas que mencioné en este artículo es básicamente amigarnos con todo ese barro de cosas que no son placenteras ni lindas. Es, en otras palabras, hacerse con lo que hay. Termino con el consejo de mi papá que siempre dice en relación a todo esto, y es “la necesidad es la madre de la invención”. Así, explorar la necesidad de la falta tal vez permita jugar un poco y salir de la necesidad de que todo lo que hacemos tenga que ser lindo y perfecto y podamos (por fin) liberarnos de la necesidad de parecer interesantes.

Bueno, hasta acá hoy. Suscribite! :)

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